martes, 28 de enero de 2014
domingo, 26 de enero de 2014
primeros pronunciamientos de américa
primeros pronunciamientos de américa
IDEAS ILUSTRADAS EN LAS POSESIONES ESPAÑOLAS EN AMÉRICA
LA COLONIZACIÓN ESPAÑOLA DE AMÉRICA ES LA ADMINISTRACIÓN ESPAÑOLA IMPLANTADA EN EL NUEVO MUNDO QUE PRETENDÍA SER UNA IMITACIÓN O DUPLICADO DEL MODELO DE LA ADMINISTRACIÓN PENINSULAR CONTEMPORÁNEA.1
A PARTIR DEL SIGLO XV, LOS TERRITORIOS Y NACIONES INDÍGENAS FUERON INCORPORADOS POR LAMONARQUÍA ESPAÑOLA A TRAVÉS DEL DESCUBRIMIENTO Y CONQUISTA DE AMÉRICA, FORMANDO PARTE DE UN PROCESO HISTÓRICO MÁS AMPLIO DENOMINADO MERCANTILISMO, DANDO LUGAR ALIMPERIO ESPAÑOL EN AMÉRICA. A LO LARGO DEL SIGLO XIX, CON LA CAÍDA DEL ABSOLUTISMO Y LA TRANSFORMACIÓN DE ESPAÑA EN UN ESTADO LIBERAL, TIENE LUGAR LA INDEPENDENCIA HISPANOAMERICANA.
UNA DE LAS IMPORTANTES CONSECUENCIAS DE ESTA COLONIZACIÓN FUE EL MESTIZAJE EN AMÉRICA.
CAUSAS INTERNAS Y EXTERNAS DE LA INDEPENDENCIA .
Las causas internas son procesos que se desenvolvieron desde dentro y que al final resultaron en el intento de ruptura con el pasado colonial:
• El régimen monopolista mercantil y su resultante estancamiento económico.
• La contradicción entre el poder económico, detentado por la burguesía criolla, y el poder político, o sea el poderío peninsular.
• La lucha de la burguesía criolla para tomar el poder.
Las causas externas son procesos y factores que, operando desde fuera, llegaron a acrecentar las tensiones producidas por los conflictos internos ya mencionados. Destacaremos:
• Las nuevas corrientes ideológicas que se fueron difundiendo en América Latina al final del siglo XVIII y a principios del siglo XIX.
• Las revoluciones en EEUU y Francia.
• La revolución haitiana.
• Los intereses económicos extranjeros.
• El debilitamiento de los lazos entre la metrópoli y sus colonias durante las guerras napoleónicas
Las Cortes de Cádiz
Las Cortes de Cádiz
Las Abdicaciones de Bayona habían creado un vacío de autoridad en la España ocupada. Pese a que los Borbones habían ordenado a las autoridades que se obedeciera al nuevo rey José I, muchos españoles se negaron a obedecer a una autoridad que se veía como ilegítima. Para llenar ese vacío y organizar la espontánea insurrección contra los franceses se organizaron Juntas Provinciales que asumieron la soberanía.
Las Juntas Provinciales sintieron desde un principio la necesidad de coordinarse. Así, en septiembre de 1808, se constituyó la Junta Central que, en ausencia del rey legítimo, asumió la totalidad de los poderes soberanos y se estableció como máximo órgano de gobierno. Fruto de esta nueva situación, la Junta Central convocó reunión de Cortes extraordinarias en Cádiz, acto que iniciaba claramente el proceso revolucionario. Finalmente, en enero de 1810, la Junta cedió el poder a una Regencia, lo que no paralizó la convocatoria de Cortes.Las Cortes de Cádiz
La celebración de las elecciones en situación de guerra propició que se reunieran unas Cortes con preponderancia de elementos burgueses y cultos procedentes de las ciudades comerciales del litoral.
Las sesiones de Cortes comenzaron en septiembre de 1810 y muy pronto se formaron dos grupos de diputados enfrentados:
Liberales: partidarios de reformas revolucionarias, inspiradas en los principios de la Revolución Francesa. Absolutistas o “serviles”: partidarios del mantenimiento del Antiguo Régimen (monarquía absoluta, sociedad estamental, economía mercantilista).La mayoría liberal, aprovechándose de la ausencia del rey, inició la primera revolución liberal burguesa en España, con dos objetivos: adoptar reformas que acabaran las estructuras del Antiguo Régimen y aprobar una Constitución que cambiara el régimen político del país.
Estas fueron las principales reformas políticas, económicas, sociales y jurídicas adoptadas por las Cortes de Cádiz
Libertad de imprenta (1810) Supresión de la Inquisición (1813) Abolición de los gremios. Libertad económica, comercial, de trabajo y de fabricación (1813) Tímida desamortización de algunos bienes de la Iglesia.
viernes, 20 de diciembre de 2013
miércoles, 18 de diciembre de 2013
Biografias
Para este noble francés los cambios en la sociedad no son obra del azar, sino de causas perfectamente determinadas. Afirma que toda situación social lleva en sí, el germen de la situación siguiente. En su libro “El espíritu de las leyes” expresa que existe una causalidad social que está dada por las leyes que rigen todo lo existente. Las leyes creadas por los hombres deben ser armónicas con las leyes naturales que rigen la sociedad. Sin embargo no cree que exista un total determinismo y considera que las leyes humanas deben variar de un país a otro y adecuarse a las condiciones físicas, a las costumbres, religión, etc. En definitiva es el hombre el que debe legislar usando su razón para lograr las mejores normas.
Según Montesquieu hay tres tipos de gobierno:
a) el gobierno republicano que es aquel en el que todo el pueblo o una parte de él tiene el poder. Puede ser una república democrática si todos tienen el poder y para Montesquieu sólo puede darse en ciudades pequeñas donde todos los vecinos pueden reunirse en la plaza para decidir que hacer. O puede ser una república aristocrática cuando sólo algunos gobiernan.
b) el gobierno monárquico donde gobierna uno sólo pero de acuerdo a leyes fundamentales que debe respetar.
c) el gobierno despótico, donde uno sólo gobierna pero de acuerdo a su capricho, sin leyes ni reglas, y donde el que gobierna es obedecido por el temor que infunde.
Para Montesquieu la mejor forma de gobierno, para su época, es la monárquica. Toma como modelo al gobierno inglés y sostiene que los poderes ejecutivo, legislativo y judicial deben estar separados y en equilibrio.
VOLTAIRE (1694-1778)
No fue un teórico y su obra es contradictoria; fue reconocido y admirado por sus contemporáneos y fue consejero de importantes personajes como la reina Catalina de Rusia y Federico II de Prusia.
Voltaire (cuyo verdadero nombre era François Marie Arouet) pertenecía a una rica familia y había recibido desde niño una esmerada educación. Muy joven fue encarcelado por pelear con un noble. Viajó a Inglaterra y a su regresó publicó “Las cartas filosóficas” en las que expresaba su admiración por el sistema de gobierno de aquel país. La autoridad francesa condenó el libro y ordenó quemarlo así como arrestar a su autor.
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| Voltaire criticó con humor a la sociedad |
Pero a pesar de esa admiración temprana por la monarquía limitada creía que una monarquía absoluta podía ser un buen gobierno sí los reyes escuchaban los consejos de los filósofos. Fue un precursor del despotismo ilustrado ya que consideraba que mediante la administración se podían corregir los males de la sociedad. Propone mantener el gobierno tal cual era haciendo algunas reformas como prohibición de detenciones arbitrarias, supresión de la tortura y de la pena de muerte, libertad de pensamiento, supresión de las aduanas interiores para permitir el libre comercio dentro de los países, mejorar el cobro de impuestos.
Fue un severo crítico de las costumbres de su época y especialmente de la Iglesia. Anticlerical y deísta, consideraba que la Iglesia era el sustento de la superstición y el fanatismo. Alababa la libertad religiosa que había en Inglaterra, donde decía “...el hombre libre va al cielo por el camino que le conviene”. Era partidario de una religión natural, es decir de la creencia en dios o la providencia y en la inmortalidad del alma, pero sin ritos, ni dogmas, ni sacerdotes.
No creía en la igualdad social y consideraba beneficioso la jerarquización de la sociedad en clases sociales. Consideraba conveniente no desarrollar la educación de las clases bajas. En un carta a un amigo decía: “ ...Me parece esencial que existan mendigos ignorantes, no es al peón a quien hay que instruir, sino al buen burgués, al habitante de las ciudades. Cuando el populacho se mete a razonar, todo está perdido...” . Nadie mejor que Voltaire expresa los deseos de la alta burguesía de su época.
JUAN JACOBO ROUSSEAU (1712-1778)
La vida y las ideas de Rousseau se diferencian claramente de otros de los filósofos de la Ilustración. De origen humilde y autodidacta en su educación, pudo encumbrarse en la fama gracias a su genio literario pero despreció la riqueza y la fama. Es el más radical de los pensadores del siglo XVIII y no comparte la fe en el progreso de la civilización que caracterizó a la Ilustración. Su principal obra fue “El contracto social” libro en el que expone sus ideas políticas.
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| Rousseau desconfiaba de los gobiernos |
Para Rousseau el hombre nace libre en un estado de naturaleza, donde vive como un salvaje, pero es un salvaje feliz. Vive con independencia respeto a los demás hombres. Pero la necesidad de conservación obliga a los hombres a abandonar su independencia y libertad absoluta para unirse y vivir en sociedad. Se produce entonces el contrato social, o sea los hombres renuncian a su libertad total y obtienen una libertad convencional que se rige por las leyes. Los hombres viviendo en sociedad forman el soberano que es el que tiene que hacer esas leyes.
Rousseau define a la soberanía como la voluntad general dirigida a obtener el bien común. Esa voluntad general se expresa a través de las normas creadas para permitir una mejor convivencia entre los hombres. Por lo tanto el soberano es el conjunto del pueblo y no el gobierno. La soberanía, o sea la voluntad general, la voluntad del pueblo, no se puede enajenar, ni se puede delegar en otros, por lo tanto no cree que el gobierno representativo sea adecuado: nadie puede representar al pueblo. La soberanía es indivisible, porque el interés del pueblo es uno sólo, por lo tanto Rousseau no está de acuerdo con la división de poderes. El poder ejecutivo lo que hace es aplicar la ley pero la ley sólo puede hacerla el soberano.
Para Rousseau el rey y el parlamento al estilo inglés no representan al soberano. Los gobernantes son sólo “comisarios” del pueblo, o sea hacen una comisión en nombre de aquel. “Cuando un pueblo se da representantes deja de ser libre” sostiene. A diferencia del inglés Locke, considera que el gobierno no surge del contrato social ni es parte de él. El pueblo debe gobernarse a si mismo. El gobierno debe ejercerse directamente por los hombres, como se hacía en la antigüedad. Rousseau ve con nostalgia las comunidades rurales pequeñas donde los hombres se reunían bajo un árbol a decidir su organización.Pero para eso se necesitan estados pequeños que no sean más grandes que una aldea y hombres que no sean ambiciosos. Rousseau observa que esa no es la realidad. El progreso, la civilización, la ambición, el egoísmo, han corrompido al hombre. En procura de obtener dinero los hombres se ocupan de sus asuntos personales y se desinteresan de los asuntos públicos delegando la soberanía en otros.
Sin embargo Rousseau no cree que se pueda volver a la época anterior al contrato social, al estado de naturaleza, del salvaje feliz. “No podemos quemar las bibliotecas y volver al bosque junto a los osos” señala. Por lo tanto se debe hacer un nuevo contrato o llegar a una forma de vida lo más parecida posible al período inmediatamente posterior al contrato.
LA REVOLUCIÓN INGLESA
Este proceso de cambio, que si bien se agudiza entre 1642/49 (período de la Guerra Civil inglesa), y su desarrollo final se lo ubica entre los años 1688/89 (la llamada Revolución Gloriosa).
Analicemos, a mi juicio, uno de los elementos mas importantes del sistema británico.
El Parlamento es una de las instituciones británicas más antiguas y respetadas. Su nombre se deriva de la palabra francesa parler (hablar) que se daba a las reuniones del consejo del rey inglés a mediados del siglo XIII. Su antecesor más directo fue el consejo feudal del monarca, la curia Regis, y antes de eso el witan o witenagemot anglosajón, que era un mecanismo desarrollado por los reyes medievales para ayudarles a gobernar y reflejaba la idea de que un rey debería consultar a sus súbditos.
En el siglo XIII se combinaron varios elementos que influyeron en la evolución del Parlamento: la necesidad, expresada en la Carta Magna (1215), de que los impuestos fuesen aceptados por los contribuyentes; la costumbre de convocar al consejo real no sólo a los barones sino también a representantes electos de las ciudades y de los condados; la conveniencia de tratar ciertas audiencias ante una reunión ampliada del consejo real.
Por lo cual, se puede apreciar, que el Parlamento es el elemento por excelencia del sistema británico; que desde fines del siglo XIII en adelante fue adquiriendo un carácter institucional en la vida política de los ingleses.
ANTECEDENTES
Ahora bien, cuando en 1603 murió la reina Isabel I de Inglaterra sin dejar descendientes y Jacobo subió al trono con el nombre de Jacobo I, el primer rey Estuardo de Inglaterra; la situación política había cambiado: su falta de tacto con el Parlamento, debido a su idea del derecho divino de los reyes, desembocó en un largo conflicto, que se agudizaría con la sucesión del trono por parte de su segundo hijo, Carlos I.
En 1625, Carlos accedió al trono y se casó con Enriqueta María, pero su matrimonio provocó las iras de sus súbditos protestantes porque la reina era católica.
Carlos creía en el derecho divino de los reyes y en la autoridad de la Iglesia de Inglaterra. Estas creencias le enfrentaron con el Parlamento, que luego disolvió reiteradamente unas tres veces, gobernando aproximadamente unos once años sin parlamento. Cuando las arcas del gobierno empezaron a vaciarse, y las necesidades tanto internas como externas (conflictos bélicos con Escocia, al tratar de imponer la liturgia católica) subían cada vez más, Carlos, se vio forzado a reunir lo que se denominó el Parlamento Largo con el fin de recaudar fondos, pero a cambio, los parlamentaristas le exigían ciertas garantías políticas. Pero luego de ciertas disputas políticas, el Parlamento se dividió entre los que estaban a favor del rey, y los que no lo estaban, estallando de esta manera una guerra civil en 1642.
Dos años antes, Oliver Cromwell, había vuelto al Parlamento luego de su retiro en 1629. Cuando estalló la guerra civil en 1642, reunió un regimiento de caballería, para combatir en favor de la causa parlamentaria. Con este contingente logró un gran prestigio como militar durante la primera fase de la guerra.
El enfrentamiento entre los parlamentarios cesó cuando el Rey escapó, se alió con los escoceses y desencadenó de nuevo la guerra civil en 1648. Cromwell reprimió una rebelión en Gales y derrotó a los escoceses en Preston (agosto de 1648). De nuevo se puso de parte del Ejército en contra del Parlamento, que intentaba reanudar las negociaciones con Carlos. En el mes de diciembre, autorizó la expulsión de la oposición del Parlamento, dejando sólo a unos pocos miembros que estaban de acuerdo con la designación de una comisión que juzgara al Rey por traición.
La primera tarea de Cromwell durante la República, que fue proclamada después de la ejecución de Carlos el 30 de enero de 1649, fue el sometimiento de Irlanda y Escocia.
Sus principales objetivos eran lograr un gobierno estable y tolerancia para todas las sectas puritanas. Se enfrentó con los parlamentos del Protectorado, que trataban de alterar los principios de la Constitución escrita. En 1657 aceptó la Humilde Petición y Consejo: petición de crear una segunda cámara parlamentaria y potestad de nombrar a su sucesor, pero no aceptó el título de rey.
El éxito de Cromwell se debió a que supo mantener la paz y la estabilidad, y a que proporcionó los medios necesarios para la tolerancia religiosa degrupos no católicos. Por ello, los judíos, que habían sido expulsados de Inglaterra en 1290, pudieron regresar en 1655. La enérgica política exterior de Cromwell y los éxitos del Ejército y la Armada otorgaron a Inglaterra un gran prestigio en el extranjero. Los ingleses, en alianza con Francia, arrebataron Dunkerque a España en 1658, obteniendo así una plaza fuerte en el continente desde donde invadir Calais, ciudad que Inglaterra había perdido hacía 100 años.
Cromwell murió el 3 de septiembre de 1658 y fue enterrado en la abadía de Westminster. Su hijo, Richard Cromwell, a quien nombró su sucesor, fue incapaz de mantener el poder. En 1661 Carlos II reestablece la monarquía y dinastía Estuardo en Gran Bretaña, manteniendo una relativa tranquilidad luego de terminada la guerra civil.
Jacobo (hermano de Carlos II) pasó a ser lord almirante supremo de Inglaterra. En 1672 Jacobo anunció públicamente su conversión a la fe católica. Al año siguiente, el Parlamento inglés aprobó las Test Acts, por las que los católicos quedaban inhabilitados para el desempeño de cargos públicos, y Jacobo dimitió como almirante supremo. En 1679, la Cámara de los Comunes trató de excluir a Jacobo del trono, sin éxito.
LA REVOLUCIÓN
A la muerte de Carlos en 1685, Jacobo se convirtió en rey. Apartó a muchos de sus seguidores con sus severas represalias, sobre todo como consecuencia de una serie de juicios represivos conocidos por el nombre de 'juicios Sangrientos'. Jacobo trató de ganarse el apoyo de los disidentes y de los católicos en 1687, poniendo fin a las restricciones religiosas, pero sólo consiguió aumentar las tensiones. El nacimiento de su hijo, Jacobo Francisco Eduardo Estuardo, el 10 de junio de 1688, pareció garantizar la sucesión católica. Poco después, los líderes de la oposición invitaron al yerno de Jacobo, Guillermo de Orange, más tarde Guillermo III de Orange, a hacerse con el trono inglés, desencadenando así la Revolución Gloriosa.
Guillermo obtuvo el control temporal del gobierno, y en febrero de 1689 les fue ofrecida, a él y a María, la corona con la condición de que aceptaran la Declaración de Derechos, que se convirtió en el Bill of Rights. Dicho proyecto de ley otorgaba la sucesión a la hermana de María, (Ana), en caso de que María no tuviera hijos, impedía el acceso al trono de los católicos, garantizaba elecciones libres y convocatorias frecuentes del Parlamento, y declaraba ilegal la existencia de un ejército permanente en época de paz.
La Revolución Gloriosa tuvo éxito, sin derramamiento de sangre: el Parlamento era soberano e Inglaterra próspera. Fue una victoria de los principios whig, ya que, si los católicos no podían ser reyes, ningún monarca podía ser absoluto.
Lo importante de todo este proceso revolucionario se basa en el avance político (mientras que el sistema del continente europeo seguía siendo absolutistas, los británicos ya tenían una monarquía parlamentaria consolidada) en que se encuentra Gran Bretaña a partir de finales del siglo XVII, lo cual le dio las capacidades intelectuales para que durante todo el siglo XIX sea la potencia hegemónica por excelencia.
También, sembró la base política para que poco después se desarrolle la llamada Revolución Industrial, que le aseguraría el trono de todo el globo por casi un siglo.
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